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Bienvenidos a Ce-Xuchic, un sitio cuyo objetivo es contribuir de manera modesta a la información disponible en Internet sobre el municipio de Juchique de Ferrer, Veracruz.
viernes, 14 de marzo de 2008
sábado, 1 de marzo de 2008
Escuingo: Tribuna de Juchique

Fragmento de portada del "Escuingo". En palabras de Rafael Viveros: "En el año 1985, estrictamente con sus exiguos ingresos editó el periódico "Escuingo: Tribuna de Juchique", que circuló con buena aceptación una larga temporada".
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Periódico El Escuingo,
Rafael Viveros Díaz
martes, 26 de febrero de 2008
Escuingo: Tribuna de Juchique
Fragmento de portada del "Escuingo". En palabras de Rafael Viveros: "En el año 1985, estrictamente con sus exiguos ingresos editó el periódico "Escuingo: Tribuna de Juchique", que circuló con buena aceptación una larga temporada".
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Periódico El Escuingo,
Rafael Viveros Díaz
Foro Historia Viva de Veracruz

Reconocimiento a Rafael Viveros Díaz por su participación en el Primer Foro: "Historia Viva de Veracruz por los Cronistas Municipales" celebrado en enero del 2006 en Xalapa, Veracruz.
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cronistas municipales,
Rafael Viveros Díaz
martes, 12 de febrero de 2008
ALEGRIA, EL INGREDIENTE
2008, siglo XXI, tercer milenio…
Y otra vez el carnaval en Juchique.
La gente toda, chicos y grandes, brincaron sobre sus problemas y se agolparon en el centro del pueblo para participar, para gritar, para ver, para armar boruca, hacerle valla al desfile, aplaudir y vitorear a la reina, a las princesas, al “negro”.
Todo un espectáculo sigue siendo el carnaval que como ningún otro festival involucra a hombres y mujeres, niños y ancianos.
Y que bueno. Aquí colaboran el profesor y el albañil, las autoridades municipales y el ama de casa, el chofer y el empleado, toda la comunidad porque el carnaval es un rito, un hábito que todos celebramos con gusto, una fiesta que cada año se espera con renovado entusiasmo, una fiesta que identifica a Juchique como algo propio, porque dondequiera hay carnaval por estas fechas, pero el de Juchique ha ido adquiriendo características propias por la pasión, el gusto que muchos personajes le ponen a su participación, por el gusto que comerciantes, profesores, autoridades y civiles le ponen para que esta festividad resulte del agrado de todos.
Naturalmente muchos de los que vivieron carnavales de antaño hacen reminiscencias y añoran los tiempos pasados. Y en efecto, hay episodios inolvidables del carnaval de antaño que han quedado grabados en la memoria de los testigos por su originalidad, su ingenio y porque involucraba a toda la población, nombres de personajes que por su desbordante entusiasmo todavía son recordados con devoción y añoranza, como Isaías Terán, Isidoro Castellanos, Sixto “El Toche” Martínez, Agustín Barradas, Andrés “Marimbol” González, doña Leonor Fernández, Epitacia , Elvira López, Irene y su hija Ninfa, Clementa González, Pedro Terán, Melitón González, Pedro Castellanos, Israel Aguirre y muchos, muchos carnavaleros de antaño., pero todo evoluciona y los participantes hoy le van añadiendo novedades a la fiesta que innegablemente la revitaliza y la mantiene en el ánimo de todo mundo.
Y afortunadamente ya vienen los renuevos…
¡Qué chiquillería disfrazada de “negro”¡ Niños y niñas, algunos todavía en brazos de mamá, aún con el temor que impone el hombre lobo o la horripilante máscara y el sonoro, escalofriante ¡Uhhh¡, salieron a las calles a participar para ir dándose “color” de qué es la negreada, qué se siente soportar por horas bajo agobiante calor la asfixiante máscara de hule o plástico, artículo indispensable para participar en la fiesta pero que para todos es un suplicio, una tortura que pone a prueba a quien se siente apto para participar en la negreada.
Bienvenidos los renuevos. ¡Bienvenido sea por siempre el carnaval!
Y otra vez el carnaval en Juchique.
La gente toda, chicos y grandes, brincaron sobre sus problemas y se agolparon en el centro del pueblo para participar, para gritar, para ver, para armar boruca, hacerle valla al desfile, aplaudir y vitorear a la reina, a las princesas, al “negro”.
Todo un espectáculo sigue siendo el carnaval que como ningún otro festival involucra a hombres y mujeres, niños y ancianos.
Y que bueno. Aquí colaboran el profesor y el albañil, las autoridades municipales y el ama de casa, el chofer y el empleado, toda la comunidad porque el carnaval es un rito, un hábito que todos celebramos con gusto, una fiesta que cada año se espera con renovado entusiasmo, una fiesta que identifica a Juchique como algo propio, porque dondequiera hay carnaval por estas fechas, pero el de Juchique ha ido adquiriendo características propias por la pasión, el gusto que muchos personajes le ponen a su participación, por el gusto que comerciantes, profesores, autoridades y civiles le ponen para que esta festividad resulte del agrado de todos.
Naturalmente muchos de los que vivieron carnavales de antaño hacen reminiscencias y añoran los tiempos pasados. Y en efecto, hay episodios inolvidables del carnaval de antaño que han quedado grabados en la memoria de los testigos por su originalidad, su ingenio y porque involucraba a toda la población, nombres de personajes que por su desbordante entusiasmo todavía son recordados con devoción y añoranza, como Isaías Terán, Isidoro Castellanos, Sixto “El Toche” Martínez, Agustín Barradas, Andrés “Marimbol” González, doña Leonor Fernández, Epitacia , Elvira López, Irene y su hija Ninfa, Clementa González, Pedro Terán, Melitón González, Pedro Castellanos, Israel Aguirre y muchos, muchos carnavaleros de antaño., pero todo evoluciona y los participantes hoy le van añadiendo novedades a la fiesta que innegablemente la revitaliza y la mantiene en el ánimo de todo mundo.
Y afortunadamente ya vienen los renuevos…
¡Qué chiquillería disfrazada de “negro”¡ Niños y niñas, algunos todavía en brazos de mamá, aún con el temor que impone el hombre lobo o la horripilante máscara y el sonoro, escalofriante ¡Uhhh¡, salieron a las calles a participar para ir dándose “color” de qué es la negreada, qué se siente soportar por horas bajo agobiante calor la asfixiante máscara de hule o plástico, artículo indispensable para participar en la fiesta pero que para todos es un suplicio, una tortura que pone a prueba a quien se siente apto para participar en la negreada.
Bienvenidos los renuevos. ¡Bienvenido sea por siempre el carnaval!
lunes, 7 de enero de 2008
¿Quién es Rafael Viveros Díaz? pte. 3
En el año 1985, estrictamente con sus exiguos ingresos editó el periódico "Escuingo: Tribuna de Juchique", que circuló con buena aceptación una larga temporada. Esta actividad la desarrollaba alternada con su trabajo como taxista en Xalapa y la práctica del atletismo, participando en diversas competencias. Es maratonista y en el año 2000 recorrió los más de 42 kilómetros en el maratón de Xalapa, descalzo, como siempre corre.
En junio de 1999 apareció en Juchique una convocatoria de la Comisión de Culturas Populares invitando a desarrollar alguna actividad cultural en la región. Con el apoyo económico de esta comisión, así como del H. Ayuntamiento y del mismo autor, apareció el libro "Ce-Xuchic (En una Flor) Pesquisa de la Historia de Juchique" en el mes de marzo del 2000.
En 2003 ingresó a la Asociación de Cronistas de Veracruz, A.C. y ha representado a Juchique de Ferrer acudiendo a las reuniones que cada seis meses organiza ese organismo en diversas ciudades del Estado como Tuxpan, Poza Rica, Coscomatepec, Huatusco, Xalapa, Naolinco y Martínez de la Torre entre otras.
Ha promovido y realizado eventos como el Primer Festival del Son, el Verso y la Tocada así como los talleres del Cuento y la Lectura, entre otros. En el enésimo intento por radicar en Juchique, Viveros Díaz atiende la granja "Doña Gila" ubicada en las orillas de la cabecera municipal. Ordeña tres vacas y vende leche a la usanza "de antes": casa por casa.
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Rafael Viveros Díaz
sábado, 5 de enero de 2008
¿Quién es Rafael Viveros Díaz? pte. 2

En 1962 casó con Olga Fernández Aguirre y en 1963 conoció Juchique de Ferrer, Ver., de donde ella es nativa.
El paisaje inigualable de este bello lugar veracruzano, la bonhomía, generosidad y hospitalidad de sus habitantes influyeron poderosamente en su ánimo. Renunció a su trabajo en el periódico y trató de radicar en Juchique. Para sobrevivir en este ambiente rural, donde la mayoría se dedicaba a cultivar la tierra, actividad desconocida para él, se empleó vendiendo "hielitos" trepado en un burro. De este modo conoció la mayoría de las poblaciones que integran el municipio. En otro intento por vivir en Juchique, vendía camisas y cortes de pantalón.
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Rafael Viveros Díaz
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